10 dic. 2014

¡Y que no te toquen!

Nunca cinco palabras hicieron tanto daño. Normalmente las historias de este blog son mías, vividas en mi propia piel, desde mi punto de vista subjetivo. Pero en esta ocasión voy a robar tomar prestado a un compañero (espero que no le importe) esta historia que hoy me apetece contar. Como toda historia tiene un lúgubre inicio, una parte de desarrollo positiva y un trágico final para el paciente y la Fisioterapia, trágico en sentido figurado, solo faltaría. Esta es la historia de como alguien se puede cargar un trabajo de meses con las cinco palabras del título.


Pongámonos en situación: mujer joven, aquejada de SDRC (prometo que no ha sido preparado) en su hombro derecho, es decir, dolor, mucho dolor, demasiado dolor y un miedo terrible a mover el brazo. Si todavía no sabes que es un SDRC, pincha aquí ¡Insensato! En resumen, uno de esos casos que todo fisioterapeuta teme que le entre por la puerta, pero en este caso estamos en un contexto de sanidad pública española, que nos han recortado mucho pero seguimos ahí dando el callo a diario.

Era tal ese miedo a mover (Kinesiofobia) o a que cualquier persona o cosa entrase en contacto con su miembro superior derecho que una simple movilización pasiva de muñeca, mano y dedos o el tacto de los electrodos para administrar analgesia a través de electroterapia provocaban un dolor indescriptible que se salía de la clásica Escala Visual Analógica (EVA) que mide la intensidad del dolor del 0 al 10. El panorama era funesto, nos mirábamos a los ojos sin decir nada. Al principio la conversación fluía por las orillas de la exageración, del teatro o de la incredulidad (como decía House, todos los pacientes mienten). Pero a medida que iban pasando las sesiones esta hipótesis se fue diluyendo cual azucarillo en una taza de café.

Las sesiones iban pasando y aunque no era mi paciente, me pudieron las ganas de comprobar algunos de los síntomas típicos del SDRC: moví repetidamente mi brazo derecho haciendo ademán de coger un utensilio en una estantería, no tenía intención de encontrar nada, tan solo buscar una respuesta y la encontré. Mi magnífica interpretación dio sus frutos y provocó una exacerbación del dolor de la paciente hasta el punto de tener que abandonar la sesión, ahora me doy cuenta de que mis actos no fueron éticos, pero sea todo en aras de la ciencia.

Mi compañero combinaba en sus sesiones un trabajo clásico de Fisioterapia con una buena ronda de respuestas a las múltiples preguntas de la paciente, que intentaba comprender lo que le estaba ocurriendo a su brazo. Poco a poco se evidenció mejoría y la sonrisa volvió a la cara de la joven, el dolor había disminuido en gran medida, la mecánica del brazo empezaba a engrasarse de nuevo y la ilusión por recuperarse había invadido a todos, la única pega es que ya estábamos viviendo un otoño avanzado y eso en Galicia se traduce en menos horas de sol de las necesarias.

Las revisiones con el médico rehabilitador se fueron sucediendo con total normalidad, no solo por la palpable mejoría sintomática, sino por que se avistaba el final del camino, un leve destello ya se apreciaba a lo lejos rodeado de tanta oscuridad. Pero ese final tendría que esperar, al menos por el momento, pues en una revisión rutinaria con su MAP (Médico de Atención Primaria), fue dónde y cuando se liberó al Kraken. Al comentarle su caso al médico este pronunció las siguientes palabras:

"Tienes una tendinitis, es algo muy doloroso, será mejor que guardes reposo y lo más importante, que no te toquen, podría empeorarla"

Aunque es posible que las palabras exactas se hayan perdido durante la transmisión del mensaje, la idea es la misma. Estas fueron las palabras (de nuevo aproximadas) que echaron por tierra todo el trabajo hecho por mi compañero fisioterapeuta. El dolor resurgió cual viento avivado por un vendaval y por consiguiente la movilidad se perdió y todos los síntomas recuperaron el territorio conquistado por la Fisioterapia y dicho sea de paso, el tratamiento médico-farmacológico.

De esta historia saco cinco conclusiones muy claras.
  1. La paciente se encontraba bajo el amparo y supervisión de los servicios de Traumatología y Rehabilitación y la unidad de Fisioterapia Especializada. Para mi opinión personal, un MAP (también se puede aplicar a facultativos de urgencias, sin acritud) debe confiar en el trabajo del equipo hospitalario y en caso de querer aclarar alguna duda, debe ponerse en contacto con ellos directamente, pues tienen los medios necesarios para evaluar, diagnosticar y por consiguiente tratar la mayoría de afecciones del ser humano. 
  2. No todos los dolores de hombro son tendinitis, aunque un alto porcentaje puede tener al tendón por causa de los síntomas. Además el término tendinitis está en desuso, ahora se utiliza el término tendinopatía.
  3. El efecto nocebo es muy potente y hay personas que son muy susceptibles a ciertos comentarios que solo provocan que la mecha vuelva a arder. Ese simple comentario del médico ha sido suficiente para reactivar la alarma y poner a todo el sistema en alerta máxima sin alteración ni daño en los tejidos ¿De qué me suena esto? Sensibilización central. Puedo prometer y prometo tratar el efecto nocebo en una proxima entrada.
  4. Deberíamos estar más preparados para tratar este tipo de pacientes, me refiero a que como fisioterapeutas abordamos un modelo biomédico clásico, atendiendo a los síntomas del paciente. Pero las personas están compuestas por un componente psicológico y otro social. Una formación impartida por psicólogos, educadores o trabajadores sociales podría ayudarnos a mejorar nuestro lenguaje a la hora de ayudar a nuestros pacientes y englobarlos así en un modelo bio-psico-social.
  5. Asimismo al igual que trabajamos con los síntomas físicos, muchos pacientes pueden ser susceptibles de ser derivados a otros profesionales sanitario como los psicólogos, terapeutas ocupacionales, logopoedas, trabajadores sociales,...
Como se puede comprobar, hay mucho por mejorar en el sistema sanitario español y eso que esta lista es un porción ínfima de todos los cambios que deberían ser implantados.

Finalmente esta paciente fue dada de alta por el servicio de Rehabilitación debido a un empeoramiento del cuadro. Quien sabe que habría pasado si no hubiese ocurrido esa desafortunada intervención del MAP. Me hubiera gustado seguir su evolución hasta su más que probable recuperación total, pero esa es una suerte que raras veces tengo la oportunidad de disfrutar.

Gracias por la lectura.
Hermes CR.

1 comentario :

  1. Totalmente de acuerdo con las recomendaciones, aunque el efecto nocebo a mi me ha pasado al reves, a mi se me ha cuestionado mi dolor, se ha ignorado mis rigideces, se me ha amenazado con que si no muevo mucho una articulacion ( incluso con gran inflamacion visibley rigidez palpable) me quedara rigida, dicho por traumatologos y por un fisio y crear rechazo a la rehabilitacion y mas dolor.

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