3 jul. 2013

¿Cuál es la mejor opción? Realidad post-tetrazepam

Como ya muchos de vosotros sabréis, han retirado del mercado los fármacos que contenían el principio activo tetrazepam, o lo que es lo mismo el famoso Myolastan. Las razones son de lo más dispares, efectos secundarios en la piel, 11 fallecidos en Francia en los últimos 40 años y por último (y la que ha provocado que me haya animado a realizar esta entrada) el uso abusivo y descontrolado sin prescripción médica.

Entre mis pacientes, en torno al 15% son/fueron usuarios habituales de este fármaco y según sus testimonios lo tomaban cuando notaban un repunte de dolor muscular (por pequeño que fuese). En algunos casos se tomaban dosis diarias como si de caramelos se tratasen. 

Debo aclarar que el tetrazepam es un relajante muscular que se prescribía en casos de dolor muscular intenso, contratura muscular e incluso en el tratamiento de la ansiedad, su uso no debe superar el umbral los siete días. En resumen: atontaba a la persona y apenas se podía mantener en pie. De ahí pasó a utilizarse para conseguir conciliar el sueño y poder descansar por las noches.



Pero no era una panacea, ya que como todos los fármacos, dejaba de tener efecto al cabo de unas horas y regresaba el dolor. Por si fuera poco, si las dosis eran continuadas su efecto disminuía por la acomodación (podría definirse como la dosis necesaria para producir el mismo efecto). 

Esto también pasa con los AINES (Antiinflamatorios No Esteroideos). He perdido la cuenta de los pacientes que me llegan a la consulta con un extenso historial de medicación e incluso auto-medicación que no ha solucionado sus problemas, sobre todo el dolor. Yo soy un fisioterapeuta autónomo, regento mi propia clínica privada y la mayoría de mis pacientes llegan con dolor musculoesquelético. En muchas ocasiones, con un par de sesiones el dolor disminuye bruscamente o desaparece del todo (aunque cada pacientes es diferente).

Desgraciadamente, no ocurre tanto como me gustaría, pues en el entorno en el que me muevo existe una fuerte cultura de "una pastilla para todo". No es mi intención empezar una cruzada contra los médicos o los farmacéuticos, ya que valoro, respecto y en ámbitos concretos incluso admiro su labor. Solo intento hacer ver que hay un camino más sencillo para luchar contra el dolor, que no pasa por castigar al organismo con más fármacos de los necesarios. Estoy en contra de la automedicación sin supervisión. Estoy a favor del tratamiento de la causa del dolor y no de tan sólo los síntomas. Estoy a favor de la comunicación constante fisio-paciente (en este aspecto whatsapp resulta de mucha utilidad).

Espero que haya quedado claro el mensaje que hoy intento trasmitir. La fisioterapia es una opción real para combatir el dolor y no se debe echar mano de ella como último recurso. Cuenta el dicho: "más vale prevenir que curar" y así es cómo ganamos todos. 

De este modo, haciendo referencia al título, la mejor opción es una combinación fisioterapia + farmacología única para cada paciente bajo supervisión médica y fisioterápica.

¡Un saludo! Y gracias por la lectura.

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