20 mar. 2013

¿Cuando debo acudir al fisioterapeuta?

Ciertamente no hay una tabla o una clasificación que nos diga cuando una persona debe acudir a la consulta de un profesional sanitario, ya sea médico, podólogo, fisioterapeuta o dentista. Pero es imprecisdible aprender a escuchar a nuestro cuerpo, nuestro organismo.

Personalmente creo que hay varias cosas a tener en cuenta: el dolor, la impotencia funcional y los casos de "algo no va bien" o "esto no es lo normal". 
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  • El dolor, una de las sensaciones más alarmantes sino la que más. Cuando nos duele algo sabemos al instante que algo ocurre, en muchas ocasiones detectamos la causa al instante pero en otros muchos casos no sabemos el origen de ese dolor, el porqué. Me gustaría puntualizar algo sobre el dolor: antes lo que nombrado como una sensación pero en realidad es una respuesta de nuestro cuerpo ante un peligro. Un ejemplo sería cuando notamos un dolor en la planta de los pies durante una larga caminata que no acostumbramos hacer. Los sensores de la planta de los pies envían información a la médula espinal y luego al cerebro, una información que puede ser de estrés de las estructuras de esa zona, una inflamación plantar, unas ampollas en la piel o incluso una fractura por estrés. Una vez que toda esa información llega al cerebro se modula, se estudia y si el cerebro lo cree conveniente emite una alerta de dolor que nos avisa de que algo ocurre en la zona plantar de nuestros pies. El dolor nos mantiene vivos, fruto de un instinto de supervivencia. Si acercamos demasiado una mano al fuego enseguida la retiramos gracias a esa respuesta. Por lo tanto el dolor es algo bueno, nos avisa de que estamos en peligro, por eso cuando una persona llega a mi consulta y me dice que le duele me lo creo por que seguro que es verdad independientemente de la gravedad de la lesión. Los últimos estudios del Sistema Nervioso Central muestran la existencia de dolor crónico sin que exista un daño relevante en los tejidos. Pero eso se merece una entrada propia.

  • La impotencia funcional normalmente suele estar asociada al dolor aunque no siempre ocurre. Un ejemplo sería cuando al levantarnos por la mañana notamos una postura en el cuello, no podemos girarlo, normalmente para uno de los lados, eso es una impotencia funcional. Es otro signo que nos informa de que algo no va bien y es necesario darle solución cuanto antes, evitar que el proceso se cronifique en el tiempo. Esto es algo habitual (según mi experiencia clínica), la gente tiende a dejarlo pasar (a menudo con ayuda de analgésicos y antiinflamatorios) y cuando llegan a la consulta me topo en muchas ocasiones con contracturas, tendinitis o problemas articulares con meses de antigüedad que requieren un tratamiento más duro y difícil de llevar al paciente.
  • Los casos de "algo no va bien". En ocasiones pueden darse casos que cursan sin dolor ni impotencia funcional pero aún así nuestro cuerpo nos está diciendo que algo no va como de costumbre. Estoy hablando de casos de tumores, afecciones cardíacas, pulmonares, digestivas,... todas ellas fuera de mi campo de actuación pero no por eso menos necesitadas de atención.
Recapitulando: cuando notemos dolor músculo-esquelético (siempre hablando desde el punto de vista de la fisioterapia) o impotencia funcional es buena idea acudir a la consulta de un médico o un fisioterapeuta. Puede que parezca algo lógico y un tema que puede no merecer un hueco en un blog pero mi experiencia me dice lo contrario. A menudo se suele esperar "a que pase sólo" pero eso nunca ocurrirá, ya sea una tendinitis, un esguince o un problema muscular tenderá a empeorar con el paso del tiempo y lo más peligroso es que no se pueda revertir el estado y desencadene todo en un problema crónico. Con esto no estoy diciendo que todo problema crónico haya aparecido por desidia pero sí un gran porcentaje de casos pudieron revertirse y solucionarse.

Gracias por leer, nos vemos en la próxima entrada!

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