20 nov. 2012

Niños y mochilas

Esta entrada estaba programada para que viese la luz hace un par de meses, coincidiendo con la inauguración de un nuevo curso escolar. Pero como resulta evidente que estos consejos acerca de las mochilas de nuestros hijos e hijas y sobre ciertas normas de ergonomía básica llegan tarde, solo espero que aún estemos a tiempo de aplicar algunos de ellos.

El tema de las mochilas de los escolares y su peso es una cuestión recurrente por parte tanto de los padres como de los profesores. Estoy seguro que todos hemos visto la postura que adopta un estudiante de primaria o secundaria cuando carga una pesada mochila: a menudo se trata de una postura en la que el tronco y la cabeza se encuentran adelantados con respecto al plano corporal. Resulta ser una postura de contrapeso, como de búsqueda de equilibrio al cargar una pesada mochila.
Créditos de imagen

Esto evidentemente tiene sus consecuencias a corto y largo plazo. Dolores musculares de hombros y espalda (tanto alta como baja) suelen ser los primeros síntomas, aquí ya deberíamos estar en alerta y señalar a la mochila como principal sospechosa. Si estos hábitos posturales continúan en el tiempo, las columnas vertebrales de nuestros/as niños/as pueden ver alterada su alineación normal y desencadenando en patologías más graves como cifosis dorsal, escoliosis o artrosis temprana en las articulaciones vertebrales.

Todo esto se puede evitar siguiendo ciertas pautas, en primer lugar deberemos elegir una buena mochila, pero ¿qué debe tener una buena mochila?


  1. Debe tener dos correas para llevar el peso del material escolar lo más equilibrado posible. Estas deben ser anchas y acolchadas, así como poseer un firme sistema de regulado.
  2. La mochila no debe ser en ningún caso más grande que la espalda del niño.
  3. Debe tener una correa a nivel lumbar que se abrochará como un cinturón y permitirá que la mochila esté bien pegada a la espalda y que también se apoye en la curva lordótica lumbar, lo que indudablemente reducirá considerablemente el peso sobre los hombros.
Una vez cumplidos estos requisitos debemos recordar que el peso total de la mochila no debe superar nunca el 15% del peso corporal del niño, aunque existen estudios que reducen ese porcentaje al 10%, dato con el que estoy totalmente de acuerdo. Así es: un/a niño/a que pese unos 45 Kilos debe llevar una mochila con un peso no superior a los 4,5 - 5 Kilos.



Hace unos años se pusieron de moda las mochilas con ruedas argumentando que era la solución definitiva para que los niños no cargasen tanto peso sobre sus jóvenes espaldas. Hoy en día este tipo de mochilas están desaprobadas por la comunidad sanitaria ya que, si bien permiten a la espalda liberarse de exceso de peso, también tienen efectos nocivos sobre esta. La principal razón es el desigual reparto del peso, puesto que es un único brazo el que tira de la mochila, la columna vertebral tiende a una rotación hacia ese mismo lado aumentando la probabilidad de padecer una escoliosis.

Lo ideal sería empujar la mochila de ruedas con ambas manos como si de un carro de la compra se tratase. No se provocarían desalineaciones no deseadas, ambos lados del cuerpo trabajarían por igual y la espalda estaría exenta de sobrecargas. ¡Son todo ventajas! Bueno no, también está el tema estética que hace que a partir de cierta edad se dejen de utilizar, sobre todo en la pre-pubertad.

Además de los consejos acerca de la mochila sería interesante puntualizar:

  • Que el/la niño/a practique algún deporte que le permite mantener una musculatura de la espalda fuerte, resistente y al mismo tiempo elástica.
  • La postura sedente es la más frecuente en el estudiante, por ello deberá sentarse lo más atrás posible en la silla para así mantener una postura erguida de la espalda, con pies apoyados en el suelo y codos en el pupitre para reducir tensiones en la espalda.
  • El escolar debe poder cargar él solo con la mochila, de no ser así deberemos repasar los puntos anteriores. Asimismo no debe flexionar la espalda para coger la mochila sino que debe ponerse en cuclillas, coger la mochila y levantarse.
  • Consensuar entre padres y profesores el material a utilizarse cada día para no tener que transportar todo el material a diario y así reducir de manera importante el peso.
Con estos sencillos consejos conseguiremos que nuestros hijos conserven una salud óptima en sus espaldas mientras sus cuerpos crecen y al mismo tiempo evitaremos problemas para la edad adulta.

Espero que haya quedado todo claro, sino siempre estoy para responder a vuestras preguntas o dudas que puedan surgir, tanto por aqui por blogger commo en las redes sociales. Y si aún con todo vuestras dudas continúan pedir información a un médico o fisioterapeuta de confianza.

¡Hasta otra! 

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