5 jun. 2012

¿Por qué crujen los nudillos?

Es una pregunta frecuente entre mis pacientes y hasta hace poco no sabía muy bien qué responderles. A menudo creía que se trataba de un ''choque'' de los huesos que forman una articulación, pero un día indagando un poco por la nube encontré una respuesta a mi pregunta que a su vez era una respuesta a las preguntas de mis pacientes. 


En la web de Saber Curioso encontré la respuesta y en ese momento fue cuando recordé que alguna explicación similar ya me había dado algún que otro profesor de la facultad, aunque por razones que desconozco mi subconsciente marcó esa información como ''no relevante''.

Al presionar sobre los nudillos de un puño cerrado o al entralazar los dedos y estirar las palmas de la mano, las articulaciones crujen con un característico y algo desagradable sonido.

¿Pero qué es exactamente lo que suena?
Veamos primero algo acerca de las articulaciones. Las que más fácilmente crujen son las que consisten en dos huesos unidos entre sí por superficies cartilaginosas, envueltas por una cápsula de fluido sinovial.
Se trata de una sustancia lubricante, que también sirve como fuente de nutrientes para las células cartilaginosas, y que contiene gases (oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono) disueltos.
Al crujir los dedos de las manos, se estira la cápsula de unión, pero el fluido no puede dilatarse a menos que la presión en el interior de la cápssula descienda. Entonces los gases disueltos pueden escapar del fluido sinovial, incrementando el volumen y la movilidad de la articulación.
Cuando la articulación recupera su posición, las burbujas de gases estallan produciendo el crujido. Pero no es la única causa, los tendones y ligamentos también juegan su papel.
Los tendones deben extenderse sobre la articulación para permitir el movimiento, así que también suenan cuando el tendón recupera su posición original.
Nota sabionda: Una articulación que haya crujido, no volverá a hacerlo hasta que los gases se hayan disuelto de nuevo en el fluido sinovial: entre 15 y 30 minutos.

Este sonido característico de los nudillos no debe ser confundido con el sonido que se produce en otras articulaciones como las rodillas, los tobillos o las vértebras de forma totalmente pasiva. En este caso sí se trata de un ''choque'', a menudo benigno en el cual un segmento óseo recupera su posición natural. Esto no debe ser síntoma de alarma puesto que aunque no escuchemos ese ''chasquido'', las articulaciones de nuestro cuerpo se auto-ajustan para conservar una buena alineación articular. Cuando no ocurre esto podemos encontrarnos con caso de hipomovilidades, fallos posicionales o falsas subluxaciones, pero este es un tema demasiado extenso que de seguro ocupará otras entradas de este blog. 

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