28 may. 2012

La extrapolación del masaje

Hay un tema que hace meses que me ronda por la mente y tiene que ver con el masaje, una herramienta antaño muy poderosa para el fisioterapeuta pero que en los últimos tiempos se está quedando en la cuneta de los tratamientos. 

Pero, ¿a quién no le gusta recibir un buen masaje? ¿A quién le amarga un dulce? La respuesta está clara, no son los pacientes quienes declinan recibir un masaje, sino los propios fisioterapeutas que empiezan a no incluir el masaje dentro de sus opciones de tratamiento. ¿Y por qué pasa esto? Hablando con compañeros he llegado a unas pocas conclusiones aunque muy difuminadas.

En primer lugar, ¿que es el masaje? Así a bote pronto se podría decir que es una terapia física que va dirigida al tratamiento del sistema musculo-esquelético y con ello todas aquellas estructuras que acompañan a los músculos.

Pero dejémonos de definiciones y comencemos el análisis propiamente dicho. Para empezar, la llegada de nuevas técnicas a España como pueden ser el Concepto osteopático en todas sus versiones, el Concepto Mulligan y demás razonamientos de la corriente australiana, tratamiento de fascias, cadenas musculares y ya lo último, la neurodinámica. La mayoría de estas técnicas permiten un tratamiento rápido con el paciente y los resultados se obtienen a corto plazo.

Otra ''excusa'' habitualmente utilizada es decir que no puedes tratar todo con masaje. Este punto tiene su parte de razón, hasta no hace muchos años los fisioterapeutas formados en España tiraban del masaje para casi todo y ahí es cuando nace una corriente de profesionales que crucifican la palabra masaje como si nunca existiese tal cosa.

Pero a mi me toca romper una lanza a favor del masaje pero con matices. Podría hablar de masaje pero prefiero hablar de ''un buen masaje''. Para conseguirlo el primer ingrediente es el tiempo, no se puede dedicar a un masaje menos de 10 minutos. Es por todos sabido la política de muchas empresas del sector que por volumen de trabajo no pueden dedicar tiempo suficiente a sus pacientes, esto que parece comida para hoy es hambre para mañana, este tema es demasiado extenso como para tratarlo en este momento.

Por otra parte, he escuchado directa o indirectamente de pacientes frases como: ''El fisio me ha dado un masaje de 30 minutos pero es que apenas he sentido las manos'' o ''Vengo del fisio y me voy a acostar un rato por qué me ha dejado roto''. Aquí existe un fallo y de los gordos, la comunicación inexistente por parte de ambas partes. Yo personalmente animo a todos los pacientes que hablen con sus fisioterapeutas y que lo informen de lo que están sintiendo en todo momento, puedo garantizar que los resultados mejorarán sustancialmente.

Sobra decir que no se puede utilizar el masaje para todo pero tampoco no usar una herramienta que resulta de gran ayuda en muchos casos bajo ningún concepto. Como todo se debe echar mano de él siempre y cuando sea la mejor opción para nuestros pacientes.

Aquí dejo esta reflexión que seguro retomaré en un futuro.

¡Un saludo!

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